A su regreso a Dereth, él había visto a algunos de sus anteriores compañeros, como Levistras, quienes seguían anclados en su concepto de una nueva Singularidad. En algún tiempo él los había ayudado en su búsqueda, pero ahora no se interesaba en su grave situación. El no era un tonto; mucho antes que Levistras hubiera adquirido su supuesta comprensión de "ser," Aerbax ya era auto conciente, y ahora él podía ver que resistirse ala voluntad del Quiddity en esta manera estaba destinado al fracaso. No, por ahora él usaría el arte del engaño que había perfeccionado el no seria arrastrado con esos rebeldes cuando su intento falló.
Él pensó en todo esto en el tiempo que le tomo formar el escarpelo que necesitaría para su experimento. He looked down at the tusker, and the large orange beast trembled in fear as much as rage. Aerbax examino la orilla del escarpelo para asegurase de tuviera suficiente filo, luego examino la inclinada ceja de la criatura. Centro su atención en el área que había sido rasurada.
Vio dentro de los ojos de la a criatura y forzó la boca en su mascara para que se torciera hacia arriba. Él había visto la piel de las caras de los Isparianos cambiar así, y parecía apropiado ahora. EL sintió la emoción que los Isparianos llamaban miedo en la criatura, así que había tratado de calmarlo con las palabras que había oído que los Isparianos usaban con sus hijos.
"No te preocupes hijo mío, el dolor durara solo lo que el procedimiento dure."
Con el escarpelo, corto sin esfuerzo la cabellera y el cráneo de la criatura, cerrando el tejido delicadamente y dejando pegostes de sangre coagulada morada a lo largo de la incisión. El tusker gimió y jalo contra sus ataduras, pero Aerbax continuo. Finalmente una sección del cráneo del tusker cayo sobre la losa con un golpe audible. El títere miro como Aerbax movía su cabeza y decía, "Esto tomara más esfuerzo de lo que pensé."
Oolutanga gruñía y se movía, el crudo asemblaje de bambú que él llamaba trono crujía bajo su peso. Su sueño había regresado, pero más fuerte y en mas detalle del que había experimentado antes. Mientras pensaba en eso, un guardia, despertado por el crujir del trono, fue hacia él. El guardia gruñó inquisitivamente, preguntando si todo estaba bien. Oolutanga gruño reafirmando al guardia que todo estaba bien, luego se callo de pronto. De pronto realizo lo que sus sueños significaban-el Dios Enmascarado había regresado.
"Invoca al héroe," gruño al tusker, "Yo, que soy Oolutanga, nos veré como esclavos del Dios Enmascarado de nuevo."
