Títere ladeaba su cabeza a un lado mientras escuchaba los comandos inaudibles que Aerbax mandaba. Títere asintió una vez que entendió. Aerbax se volvió al Mosswart, su creación, su hijo, y descanso el borde de su capa sobre la lacerada y cenagosa frente de la criatura. Aerbax forzó un pensamiento a través de la mente llena de dolor del Mosswart: "Pronto mi hijo, pronto todo habrá pasado."
Se alejo de la losa y floto a través de una puerta cercana.
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"No Ketnan, no el patio central...¿¡ A esto llaman Arwic!?" Lienne rió mientras pulía el interior de una copa de plata. "Te diré lo que yo pienso. Una vez que estas murallas malditas estuvieran levantadas, debieron haber sacado a todos del pueblo y haber sellado este lugar para siempre. Todo sucede por una razón, sabes, y nunca debimos haber tratado de reconstruir aquí. Yo solo me quedo porque confió que esa Strathelar sabe lo que esta haciendo." Escupió en el trapo y siguió puliendo la copa.
Su patrón solitario gruño en disgusto mientras veía la acción.
"La cerveza mata cualquier germen que yo pase, tu tonta renqueante. A parte, hay cosas más obscuras trabajando en este pueblo de lo que yo pudiera ignorar." Ella gruño y dio su espalda al borracho, y continuo en hacer brillar la copa.
Su patrón soltó la jarra de cerveza en la barra y arrojo unos cuanto pyreales sobre el mostrador. Camino hacia la puerta y la abrió completamente.
Pauso en el dintel y se volvió a Lienne. "¿Sabes lo que tu necesitas, Lienne? Tu necesitas caminar afuera y ver que bella se ve la nieve acumulada en las murallas y en los alrededores. Necesitas respirar aire fresco." Ella sé voltio y lo miro con un gesto en la cara. Sacudiendo la cabeza, el hombre hizo su camino fuera de la taberna, hacia las sombras de los inminentes edificios de Arwic.
Ella no respiro hasta que una brisa de aire invernal soplo de la puerta y hubo pasado sobre ella y la sensación de calor de la chimenea regreso. "Hay algo retorcido aquí... Algo no realmente muerto," murmuro para ella misma.
Mientras colocaba la copa en la percha colgante, el viento silbaba en las grietas de las paredes de madera en una cacofonía que sonaba casi como el lamento de una gran bestia.
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Era una cosa de leyenda. No era real. No podía ser real. Sin embargo el agudo crujido de la mandíbula de Earnbil chocando contra una roca mientras caía era suficiente para decirle que esto no era un sueño. Mientras trataba de levantarse, miro detrás de el. Los árboles que acababa de pasar ahora se agitaban violentamente, el ligero rumbido de la tierra agitándose incrementaba en intensidad y volumen. Escupió sangre mientras se incorporaba y continuaba su frantica huida.
Los Direlands (tierras del peligro / miedo) eran peligrosas, pero nada como esto había sido visto antes. ¿De donde había venido; de donde habían venido todos? Sobre él escucho los gritos de sus compatriotas mientras gritaban en horror, miedo, pánico, o una combinación sin sentido de las 3. Las nubes cubrían el sol mientras veía a Matthius tratando de escapar al espacio de portal, solo para caer muerto al suelo, mientras una flecha de ballesta atravesaba su pecho.
Un rugido rompió a través del valle y roca y nieve suelta tembló de las cumbres de las montañas, tirando a Earnbil sobre sus pies otra vez. Mientras desesperadamente se levantaba sobre sus pies, volteo una vez más. Los Tumeroks recogiendo el cuerpo de Matthius lejos hacia cubierta en algún arbusto cercano. Pronto después, los árboles se partieron y un tremor golpeo el suelo. Golpeo a Earnbil dentro de sus mismos huesos.
"No puede ser, es imposible," lloro. "Nadie había visto esto desde-"
Sus palabras cesaron mientras su cuerpo caía bajo el peso de una tremenda fuerza.
